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domingo, 20 de marzo de 2016

EDUCACION Y MUSEOS

E
http://www.elestudiodelpintor.com/2015/12/el-nacimiento-de-la-educacion-en-museos/ Los comienzos de la educación en museos pueden situarse en los siglos XVIII y XIX, cuando surge un debate en la sociedad que enfrenta el elitismo contra el populismo. La democratización cultural surge en los años setenta como consecuencia del reconocimiento de los derechos humanos y, en particular, del derecho a la cultura; persigue facilitar el acceso de todos los individuos a la cultura a través de la difusión de los conocimientos y de la creación de equipamientos culturales, es decir, el disfrute de los bienes culturales por toda la sociedad. Es en este momento cuando surge la idea de un museo público, esparciendo la idea de que las colecciones que albergan estos museos tenían que hacerse accesibles para todos. En Francia, más concretamente en el Musée du Louvre, encontramos que fue éste uno de los primeros museos públicos[1], ya que el acceso a los tesoros había sido considerado un derecho civil por la República; sin embargo, el museo seguía siendo un espacio de conservación. Dicho esto, los museos públicos del siglo XVIII limitaban su educación a la mera exposición de piezas, y fue éste el concepto educativo que perduró a lo largo del siglo XX en la mayoría de los museos europeos, entre los que se encuentran los Musei Vaticani y el Museo Nacional del Prado. 3. Victoria & Albert Museum A pesar de que Francia fue pionera en los museos públicos, Reino Unido comenzó a introducir cambios que influyeron al resto de países. En este caso, muchos museos americanos tomaron como ejemplo a seguir el museo londinense de South Kensington –actualmente Victorian & Albert Museum-, que abrió sus puertas en el año 1857 con el propósito de “educar el gusto de los británicos y diseminar el conocimiento sobre el arte a través de la educación popular”. No obstante, en Europa la adquisición, conservación y estudio de las obras de arte siguieron considerándose las únicas ocupaciones de la institución. A finales del siglo XIX y sobre todo a principios del XX con la aparición del IMO[2] (International Museum Office), los museos dieron más importancia a la labor educativa[3], puesto que se habían convertido en meros contenedor de objetos. De este modo comienzan a desarrollarse los departamentos de educación, en Estados Unidos, Gran Bretaña, Bélgica o Canadá. Pero, ¿qué pasaba en España? Los primeros museos públicos españoles abrieron sus puertas en el siglo XIX, y en sus inicios la labor educativa se puede calificar de inexistente. Cuando estos museos posaron su mirada en el público que les visitaba, se empezaron a poner en marcha estrategias para que las piezas artísticas fueran más comprensibles para los visitantes o, al menos para que la visita a las exposiciones no les resultara una experiencia del todo ininteligible. El primer acercamiento de las piezas al público fue la colocación de cartelas –ofreciendo información tipo autor, título y época de la obra-, seguidas de conferencias y visitas guiadas.