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miércoles, 21 de enero de 2015

MUSEO ¿CUMPLIMOS LA DEFINICIÓN?

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MUSEO
[¿CUMPLIMOS LA DEFINICIÓN?]
"Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro y al servicio de la sociedad y su desarrollo, que es accesible al público y que conserva, investiga, difunde y exhibe el patrimonio material e inmaterial de las personas y a su entorno con fines de estudio, educación y disfrute."
Así define el ICOM (Consejo Internacional de Museos) lo que es una institución museística.
Y realmente, ¿responden nuestros museos a dicha descripción? ¿gestionamos nuestras instituciones al servicio de la sociedad? ¿escuchamos sus necesidades? ¿adaptamos nuestros discursos, recorridos, metodologías y lenguajes a los suyos? ¿ayudamos a su desarrollo? ¿otorgamos la suficiente relevancia a la investigación? ¿vinculamos el patrimonio a la educación? ¿mediamos? ¿incluimos a la sociedad en nuestra programación? ¿favorecemos la interacción con los contenidos museológicos? ¿propiciamos la experiencia? ¿entendemos correctamente el concepto comunicación en los museos? ¿actualizamos nuestros objetivos y líneas de acción o pretendemos premisas atemporales?
Todas estas cuestiones revoloteaban en mi cabeza cuando en 2006 me hacía responsable de la gerencia de la Red Museística de Lugo. Pero ya a partir de 1996, cuando soy responsable del Departamento de Didáctica, harta de hipótesis e ideas abstractas, llevar a la praxis esta definición de museo, era mi mayor preocupación. Porque sé que la transformación sólo puede ejecutarse desde la didáctica, como eje transversal a todas las competencias del museo, como ámbito permeable, sensible y flexible a las situaciones donde reside el conflicto.
El germen de cambio debía originarse en la comunidad, y la comunidad comienza intramuros, en el propio equipo humano de la institución. Consciente de que somos un país que legisla para no cumplir y se ampara en la falta de acción conjunta o global para la inmovilización propia, me propongo como premisa personal gestionar desde la colectividad, desde acción y el activismo cultural.
Hacer de los museos de Lugo espacios vivos para la inclusión social, para el crecimiento cultural de la ciudadanía, para construir cultura y compartir conocimiento con y para todos y todas. Esa era la metodología a seguir. Hacer, reflexionar, evaluar y corregir. Y siempre para volver a hacer.
¿Y qué significa gestionar siendo mujer? Tenía dos opciones. Mimetizarme con el modelo patriarcal, el poder imperante, verificando arquetipos anacrónicos que sólo apoyan al caballo ganador. O hacerme activista, incluyendo a las comisarias, a las críticas, a las investigadoras y, por supuesto a las artistas, en los proyectos que iba a llevar a cabo. Como siempre fui pertinaz, no escogí el camino fácil.