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sábado, 5 de julio de 2014

Ser eficiente es ser capaz de hacer algo - Ser eficaz es hacerlo Revolucionemos socialmente los museos HAGAMOS!!!

E
La función real del museo generar una  revolución social : Hacer haciendo. Sabemos como HAGAMOSLO:
            
             Museo socialmente responsable es  aquel  que vence la inercia y el miedo de hacer y exponiéndose, corre el riesgo de equivocarse.. Es el que  promoviendo un diálogo franco, construye CON los otros en vez de PARA los otros. Desinstitucionalicemos los museos humanicémolos!!
            Luchemos para tener un museo que invierte en la creatividad y en la capacidad inagotable que tienen las personas cuando pierden el miedo de equivocarse  y transforman un acto de experiencia  en metas de aprendizaje. La Responsabilidad Social, la Interculturalidad y la Accesibilidad son sobre todo un cambio de actitud, que implica compromiso y enfrentamiento con lo establecido. Implica  perder el miedo y generar algunas revoluciones:
Hace poco escuchaba a algún colega de museos algunas revoluciones que deberíamos llevar a cabo:
1-    La revolución de las palabras / Hacerse significante: Libertar el discurso de las palabras prisión y de los conceptos oscuros, incorporar un nuevo léxico que sea aireado y comprensible, compartido y excitante. En una palabra: barrer las palabras muertas.
2-    La revolución de la atracción / Ganar presencia en la vida de las personas: Procurar el sentido del museo fuera del propio museo y construirse de fuera para dentro. Empezar por el edificio humano que nos rodea, por los procesos inclusivos de investigación, por los procesos de re-significación patrimonial, para llegar así a uma forma de museo que despierte interés y curiosidad, que ponga a la gente a meter la nariz por nuestras puertas y pregunte qué hacemos.
3      La revolución en el mostrar / La exposición como coproducción: En la exposición, la forma como se muestra y lo que se muestra tienen que estar en el centro de la comunicación museológica. Exponer es un acto de extrema responsabilidad social. La exposición no puede ser un acto más del calendario; no se puede, no se debe exponer para el éxito intelectual del museo, para mostrar a los otros colegas nuestro conocimiento superior, para el curriculum del comisario.  En el cuadro de la museología social, el museo inclusivo tiene que adaptarse a las personas y admitir formatos amables y fáciles de usar. Por eso,  lo que se hace y como se hace y la relación entre lo que se invierte y lo que se obtiene como resultado tienen una importancia primordial. Dar la oportunidad a las personas de usar el museo para mostrar y para mostrarse como una afirmación de su identidad personal o de grupo es el verdadero sello de la inclusión, amplia, enriquece y diversifica lo que se muestra en el museo y sobre todo, hace que las personas sientan el museo como suyo.
4-  La revolución de los talentos sensoriales/ Cultivar los sentidos: Todas las expresiones creadoras son esenciales a la diversificación de los lenguajes y a la participación de todos.  La introducción de la expresión plástica, la expresión corporal o la música amplia enormemente la experiencia sensorial dentro del museo, porque recordamos lo que nos emociona. El artista no puede apenas rellenar las paredes de nuestras exposiciones. Debe ser llamado también a romper esas paredes y a crear nuevos horizontes.
5-   La revolución de la repetitividad / crear lastre en los museos: El museo inclusivo evita la “eventología” 
6-  La revolución de la memoria / Recordar y resistir es vivir: Las memorias (los trabajos de la memoria) son el corazón del museo. Porque sin memoria somos náufragos y si se apaga la memoria no habrá futuro para los museos. Es revolucionario recordar, hacer recordar, reconstruir, crear en el recuerdo y colocar lugares, circunstancias y objetos del recuerdo en el mundo real y en el futuro que nos espera. La resistencia al olvido y a la masificación puede ser la salvación del museo y su misión más importante en un tiempo de vértigo sin tiempo de sedimentar el conocimiento y las ideas. Los procesos de re-memorización  son el patrimonio dinámico del museo y de sus personas y el centro de la Museologia Social. Las personas y sus memorias son el principal acervo del museo.