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lunes, 12 de septiembre de 2011

Actividades con la exposición. El guía educador.

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Actividades con la exposición. El guía educador.

Por Esteban Maciques Sánchez.

Antes de planificar una actividad con una exposición, el guía debe conocer a quién va destinada. De la adecuación del contenido al tipo de grupo dependerá, en gran medida, la efectividad de dicha actividad. Independientemente de que cuando pensamos en qué hacer, tenemos en cuenta la edad de los participantes, por lo que preparamos actividades homogéneas, para todo un colectivo, la labor educadora del guía debe también considerar las NECESIDADES INDIVIDUALES.

En líneas generales, debemos atender a las siguientes cuestiones, según el grado de desarrollo por edades (adecuación de los aspectos tratados por Hauck, 1982, p. 84 y ss.):

Hasta tres años:

Desarrollo motor medio.
Desarrollo rápido del lenguaje.
Actividad constante.
Gran curiosidad.
Realización de preguntas constantes.
Atención variable.
Necesidad de tiempo, paciencia, interés y guía del adulto.
Necesidad de aprender a dar y tomar.
Necesidades simples.
Necesidad de proximidad física a los objetos.
Estado de desarrollo: preoperacional (dificultad para operaciones complejas).

Hasta siete años:

Buen control motor.
Alto nivel de actividad.
Uso correcto del lenguaje: entretenimientos dramáticos.
Interesado en actividades de grupo.
Necesidad de oportunidades para participar en actividades, de hacer cosas.
Dificultad para tomar decisiones.
Interés por diferenciar los sexos.
Supervisión de mayores con un mínimo de interferencias.
Aceptables maneras y hábitos al ser ayudados.
Necesidad de estímulos.
Estado de desarrollo: operacional concreto (con actividades bien definidas, específicas).

Hasta doce años:

Vista adaptada a visión cercana y lejana.
Desarrollo de músculos largos.
Atención duradera.
Coordinación ojos manos.
Reacios a caricias, pero alertas y amistosos.
Interesados en los demás.
Diferencias por habilidades individuales.
Perfeccionistas.
Pensamiento concreto y abstracto.
Búsqueda de juegos de equipo.
Interés por la televisión, los comics, las películas, las historias de aventuras, las colecciones.
Necesidad de estímulos.
Explicaciones razonables.

De once a doce años:

Desarrollo del pensamiento hipotético-deductivo.
Desarrollo de habilidades para experimentos controlados.
Dos años de desarrollo físico superior en las niñas en relación con los niños.
Diferencias de maduración personal.
Marcado interés por diferenciar lo masculino de lo femenino.
Las opiniones de algunos del grupo valen más que las de los adultos.
Conciencia de cambios físicos.
Aprovechamiento de oportunidades para ganar independencia.
Necesidad del afecto y del sentido del humor de los adultos.
Ni castigos, ni mandar a callar.
Necesidad de oportunidades para tomar decisiones.
Pueden tener pensamientos abstractos.

Aunque las características anteriores pueden ser más o menos precisas, más o menos estables, nos valen, como orientación general, a la hora de programar una actividad, y también en el momento de su desarrollo.

Muchas, infinitas, son las posibilidades que tenemos en el trabajo con una exposición. A lo largo de nuestros artículos hemos venido dando ideas sobre qué podemos hacer, para que la visita a la exposición resulte agradable, divertida y productiva, a la vez. En el ANEXO 2 incluimos un juego de descripción, dirigido a profundizar en la observación de los objetos. Ahora, por último, en el ANEXO 3, vamos a ofrecer otras actividades. Tenga en cuenta el guía que son a manera de ejemplos, que pueden modificarse, adecuarse a los distintos tipos de exposiciones y a los grupos a los que van dirigidas, perfeccionarse.

Madrid, 2000-2005. arriba