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domingo, 13 de diciembre de 2009

SAN PAIO- A DONA DO CASTELO

E

Como lenda histórica que é, ten a súa base en feitos reais dos que quedaron constancia nos Tumbos de Sobrado e que nós recollemos a continuación seguindo a Vázquez Seijas no seu traballo “Fortalezas de Lugo”
Así , considérase a Vasco das Seixas como home de corazón duro e altivo, máis que respectado, temido polos seus vasalos que contrastaba coa xenerosidade da súa esposa dona Catalina de Santirso—filla de D. Sancho Lopez, nobre asturiano con casa en San Tirso de Abres.
Desde a súa chegada ao castelo de San Paio, Catalina espertou afectos e cariño daquelas pobres xentes maltratadas polo seu home. Esta actitude xenerosa e protectora fíxolle perder a súa tranquilidade e saúde, para morrer prematuramente e dun xeito estraño. O seu corpo foi trasladado ao mosteiro de Sobrado dos Monxes, onde recibiu sepultura.
Na igrexa do mosteiro, existe a capela de San Xoán, que é a antiga da Madalena. En tres liñas sobre a entrada da devandita capela podemos ler:
“ESTA CAPILLA, DE SUS ANTEPASADOS, RESTAURO DON ALONSO ORDOÑEZ DAS SEIXAS Y TOBAR, SEÑOR DE LA FORTALEZA DE SAN PAYO Y SUS TIERRAS,PARA SI Y SUS SUCESORES, AÑO DE 1613”.
En copia manuscrita do Cronicón, recompilado por Frei Mauricio Carbajo (s. XVIII) refire a morte alevosa e a novidade e prodixio que se puido admirar no enterro de dona Catalina de San Tirso, nestes termos: "Se sabe de cierto por testigos de oídas a los de vista, que en medio de dicha capilla (la de la Magdalena), en la misma tierra, sin piedra ni epitafio, iace sepultada D.a Cathalina de Sn. Tirso, muger de Vasco das Seixas, Señor de Sn. Payo y mayorazgo de la casa de su Ilustre apellido. Cuéntase en el Tumbo de este Monasterio de Sobrado, por relación de Fr. Simón Coello, de Nación Portugués, Monje profeso de este Monasterio, que cuando murió tenía 66 años de hábito y 90 de edad, sujeto muy íntegro y religioso, que fué testigo de visto, que en el año 1543, Jueves día primero de Noviembre en que Nra. Sta. Madre Iglesia celebra la fiesta de todos los Santos, Vasco das Seixas ya mencionado, Sr. de la casa de Sn. Payo distante tres leguas de Sobrado, estaba casado con Doña Cathalina de Sn. Tirso, gran sierva de Dios y muy noble, la cual era hija de un Caballero de Asturias llamado Sancho López de Sn. Tirso . Vasco das Seixas aborrecía a su muger por parecerle que no era de tan ilustre sangre como él y tanto odio la tuvo, ya fuese por este motivo o por ceguera de otras pasiones, que la procuró la muerte deseando quitarle la vida y la honra a un tiempo, porque publicando motivo falso de adulterio, la dió veneno, pero no aviendo ten ido esto su efecto y poseído el cada día más y más del Demonio, executó el por si mismo la atrocidad en el referido día de todos los Santos, en que la devota y Santa Señora avía comulgado y confesado. En la tarde de dicho día le dió dos mortales puñaladas de las quales murió la inocente Señora. Estuvo su cuerpo en su casa cuatro días hasta el Domingo quatro de Nobiembre que casi de noche trajeron su cuerpo para enterrarlo en la capilla arriba mencionada. Para hacer honras a una Señora que por tantas prendas y virtudes también las merecía, salió del convento, no sin inspiración particular en honor de la sierva de Dios, a recibir su cuerpo al Estanque de la casa (cosa que si no fuese por el motivo insinuado, para cuerpo Real era mucho) y la enterraron de noche en el sitio referido de la Capilla. A la sazón era abad de este Monastt.° Fr. Lorenzo, hijo del mismo Monastt.°, el qual cuidadoso de la salud de sus Monges, hizo quemar hiervas y otras cosas odoríficas para precaver el contagio, que presumió podría suceder por causa de la corrupción del cuerpo de aquella señora, porque no avía sido embalsamado y avía estado quatro días sin enterrar, era de presumir que estuviese corrompido en medio (digo yo) que en el tiempo que duraron los oficios y se trajo desde el estanque a Sobrado su cuerpo, pudo, si existió, advertir la corrupción, si la avía, o no. Es verdad que los officios se hicieron con mucha solemnidad en el lunes cinco de Noviembre, después de enterrado el cuerpo; pero en el transporte de él, no podía menos de dar señas de su co rrupción, si la tuviera. El padre de esta señora aviendo sabido la muerte de su hija, que le dió su marido violentamente, y que éste se avía escapado a Portu gal, refugiado en la casa del Duque de Verganza, acudió a la Real Audiencia de La Co ruña, y se proveyó que viniesena la averiguación el Licenciado Briviesca, uno de los Al caides mayores de dha. Audiencia. Llegó este Señor a este Monastt.° acompa ñado de Ministros y Alabarderos, miércoles 21 del mismo mes de Noviembre del mismo dho. año, estando la Comunidad en víspera. Decretó que se desenterrase el cuerpo, y aviéndose executado, vieron y admiraron todos los que presenciaron este acto, que tenía el rostro tan hermoso, tan blanco y colorado como leche y rosa, y tan sereno, que parecía que dormía, sin rastro de olor malo, en medio de aver pasado 21 días debajo de tierra.- Después de visto esto, descubriénrole el pecho i vieron que sobre él tenía los brazos cruzados para cubrir las heridas de las mortales puñaladas, que su marido la dió; las quales con particular advertencia estaban embutidas con estopas. Sacaron las estopas para reconocer las heridas, y al mismo punto que las sacaron, corrió tanta cantidad de sangre, tan fresca y colorada como si al sacar las estopas fuera lo mismo que sacarle el puñal, luego que la hirió.- Este prodigio o este milagro, calificó la inocencia, la castidad y la virtud de aquella señora cuio cuerpo con mucho respeto y veneración, volvieron a la misma sepultura, consoló a los cincunstantes y condenó de inhumano y traidor a su marido Vasco das Seixas, el qual no quedó sin el pago de su alevosía; porque un mes después que el executó esta maldad con su muger, le mataron a estocadas algunos de los del Duque de Verganza, donde se avía acogido” ( Tumbos de Sobrado)