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domingo, 11 de abril de 2010

DENDE LUGO LEMBRANDO A NACHO CRIADO

E
No ano 2004 tiven a sorte de coordinar xunto con Jaime Lavagne unha exposición baixo o título de: "Excentrico" na que participaba Nacho Criado. Calidade/cantidade. Aquela mostra que naceu estando eu grave nun hospital (para non tolear empecei a ideala como terapia).Foi un proxecto dos importantes na miña vida como xestora. Contou con artistas como: Teresa Margolles, Josechu Davila, Oscar Seco, Elena Asins, Javier Baldeón, Jacobo Castellano, Miguel Copón,Cristian Domecq, Marcelo Expósito, Pedro G. Romero,Simeón Saiz Ruiz, Isidoro Valcárcel Medina, Manuel Vilariño, Artiaga... uf foron seleccionados con moito, moito , moito cuidado.

Por iniciativa do Museo Provincial que eu dirixía , a cidade de Lugo converteuse no verán do 2004 na sede da exposición EXCÉNTRICO que aglutinou, baixo esa denominación ou lema , a obra de quince artistas cunha variada proposta plástica e que tiñan en común a unánime procura de canles expresivas orixanais e anovadoras.
Decía eu daquela que oxalá que dende este centro, provisional , onde as propostas de EXCÉNTRICO quedaban temporamente instaladas, confluíndo dende diversos centros e periferias, se proxecte cara o mundo , por camiños novos e vellos a esencia do talento deste grupo heteroxéneo, unido para a ocasion pola excentricidade da súa visión artística que afonda na audacia e na diferencia. Con aquela mostra o Museo quería seguir avanzando na súa liña aberta en materia expositiva. Unha traxectoria que estabamos facendo do Museo de Lugo un centro pioneiro.(soñar non costaba cartos ) e Nacho Criado contribuíu a construir aquel soño.



http://www.abc.es/20100410/cultura-arte/nacho-criado-existe-20100410.html
Nacho Criado junto a una de sus obras
Sábado , 10-04-10
POR FERNANDO CASTRO FLÓREZ
FOTO: GONZALO CRUZ
Nacho Criado (Mengíbar, 1943) es, sin ningún género de dudas, uno de los artistas más lúcidos que he conocido. Aunque la inercia crítica le etiquetaba como «conceptual», él se resistía a aceptar tal cosa, especialmente porque su cuestión decisiva era la de la idea y su puesta en escena sin que eso llevara, necesariamente, a una obra de carácter lingüístico. Su curiosidad intelectual era inmensa y podía ofrecer puntos de vista luminosos sobre arquitectura, antropología o música clásica.
No tenía ningún miedo a explícitar sus referencias e incluso algunas de sus obras son «homenajes», desde el que hiciera a Rothko a los que dedicó a Duchamp. Podía transitar de la poesía de San Juan de la Cruz al despoblador de Beckett o a la arquitectura alpina de Bruno Taut. Reivindicaba a creadores como Walter Marchetti o Glenn Gould.
Tenía una cultura inmensa y estaba alejado de cualquier pedantería o afectación. Su máxima pasión era hablar de arte y podía hacerlo durante horas, en un ejercicio agotadoramente placentero. Tras abandonar los estudios de arquitectura y aproximarse a la sociología comenzó a desplegar un proyecto artístico de enorme radicalidad; basta recordar sus maderas apolilladas o las pinturas sobre chapa o vidrio para comprender que no estaba dispuesto a vivir a la sombra del informalismo o entregarse al ludismo pop. Su obra estaba destinada a ser inclasificable porque estaba cercano al povera o incluso a Fluxus y también tenía que ver con el reduccionismo minimalista o con la desmaterialización conceptual.
Geografía de amistad
Participó en los Encuentros de Pamplona (1972) que acaban de ser revisados rigurosamente por el Museo Reina Sofía y Simón Marchán, en su capital libro «Del arte objetual al arte de concepto», le acompañó críticamente en años en los que no era nada fácil estar a la intemperie. Entre sus exposiciones más relevantes hay que citar las que hiciera en el Palacio de Cristal del Retiro, la retrospectiva del año 2000 en el IVAM, la instalación «En tiempo furtivo» en el CGAC y el Círculo de Bellas Artes bajo el título «Nacho Criado. No existe».
Su obra no era, en ningún sentido, comercial y, a pesar de ello, expuso en algunas galerías. Distinguido con el premio Andalucía de las Artes, recibió recientemente la Medalla de las Bellas Artes y el Premio Nacional de Arte en la última convocatoria. Recuerdo una de sus rotundas frases: «Entre la partida y la llegada la única aventura posible es el naufragio». No es verdad. Nacho Criado lo ha demostrado con su vida espléndida. Pensaba en los cazadores furtivos, colocó cientos de escuadras para estanterías invisibles, materializó esa voz que clama en el desierto, trazó una geografía de amistad, comprendió que tras la ruina algo queda.
Tenía un sentido del tiempo muy especial; aunque llegara tarde siempre inundaba el espacio con sus luminosos sueños, con esos proyectos que tenía pensados hasta el último tornillo. Ha sido mi maestro y mi amigo más querido. No puedo decir más.